jueves, 13 de marzo de 2014
Infierno
Y en esta visita a los infiernos, el héroe apenas podía vislumbrar más allá de sus propias manos, que tanteaban trémulas entre las zarzas.
Estremecido recordaba el postrer aullido de Ignacio su hermano, estrangulado en aquel bosque maldito y eterno. Ni siquiera el dolor por la muerte de él, podía detener al héroe en su afán.
- ¡Contéstame!, enemigo, ¡¡Qué es lo que busco!!
"ya nada me podrá arrebatar este infierno. Lo he perdido todo, incluyendo a mi adorado hermano, que por su valor murió en mis brazos."
- No he luchado tanto en vano. ¿Qué es lo que ocultan las sombras? ¿Qué lo que mi espada ataca, lo que mis lágrimas lloran?
El bosque callaba, insistente y ruidosamente callaba. Arriba de los árboles, se desataba una tormenta, de la que Adriano sólo recibía la lluvia y el trueno.
"¿qué es esto? la lluvia se detiene... quizá acabe la tormenta... de todos modos, sigo sin ver nada."
Aterrado por la calma, nuestro héroe se refugia entre las raíces del roble más cercano. Arrullado por los cada vez más lejanos relámpagos, se adormece,
"no puedo rendirme ahora... no... la sangre de los míos... mi amada... debo seguir...", y cae en el sueño.
Encandilado por el resplandor, Adriano se levanta de un salto: El bosque se ha ido, y se encuentra con su hermano.
-¿Qué nos ocurrió? ¡Tú estás muerto!!
-Has despertado, Adriano.
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