martes, 15 de abril de 2014

Nuestro Tren.



       Confusión, luz esparramada que se cruza en mis sombras, mientras no dejo de sentir esta hambre de distancia. Camino, "me alejo del eso pasó" me digo, sin saber que nunca dejaré de oír aquel tren en la lejanía.

       Ya pasó! fue solo un mal sueño, no pasa nada, solo tengo prisa por disfrutar de lo que me queda sobre este mundo tan confuso, extraño y hermoso. ¡Regocijaos! Mirad sin inmutaros esta gran farsa cómica que nos embarga mientras nos corresponde seguir actuando el papel.

       Y sin embargo es real. Ya es muy tarde para cambiar nada, y alterar esa memoria tampoco es posible ahora.
         -¿Porqué nos abandonaste?
                  Nunca dejarán de acompañarme las voces de mis muertos.
         -Si tuviera la oportunidad, sabéis que no os dejaría de nuevo...
         -A nosotros no nos puedes mentir, siempre estaremos contigo.

       Solo escucha el silbato: ha mucho tiempo, miles de personas, enceguecidas por su miseria comenzaron a mezclar su odio con la admiración, y se olvidaron para siempre de que sus hermanos nunca dejan de existir en sus corazones...

       Sí, estoy seguro de que no pensaban de que todo esto acabaría así, no? La sangre corría por las plazas, regueros de pólvora, sangre y dientes esparcidos por las fosas cavadas por los mismos oficiales enemigos. ¿Que quién fue? El demonio prusiano, ellos son, los enemigos de la Madre Patria.
         -Tranquilo Josip, de mi nadie lo sabrá.
         -Lo sé, Adolf, los acuerdos entre nosotros se cumplen.

       Me alejo, de aquel recuerdo, nunca dejaré de verlo, los fantasmas de aquellos que torturé, dejé morir de hambre, cautericé por heridas insignificantes, duché y luego cremé en esos hornos formidables. Como podré olvidarlo, si guardo fotografías mías pisando sus cráneos vacíos... Como podría perdonar a quien como yo no solo olvidó a Dios, sino también olvidó que en nosotros viven todos los que amamos, protegemos, y también aquellos a los que matamos.


                              Mira cómo llega el tren...

getting old



Virgen cautiva de los secretos que ocultas:
cuéntame a mí tus penas penosas
nárrame a mí el cuento infinito
que agita en tus sombras, noche profunda.

Te explico ahora porqué tanto pido:
me embarga el olvido de mis sueños antiguos
sueños hermosos, ingenuos cual niños.
Temo al olvido de mi infancia dormida
y ansioso tropiezo con mi mente anciana;
se queja y requeja en mil vanas glosas
y agota mi alma con miedos baldíos.

Añoro tu vientre nocturno y terrible.
Tú guardas el paso a la luna soñante;
¿porqué no me apartas un sitio contigo?

Quiero volver a mi tierra sangrante,
ávida de luna, de tierra y de agua.
¿Acaso hay un muro tapiando la entrada?

Memento homo...


Las doce han dado, y sereno.
Sereno contemplo el silencio
el silencio que habita el tiempo
que agita mi verso insomne e inútil.

Murmura la noche en su nítida lengua;
el miedo no existe, el miedo no existe...
murmura sonriente la luna, distante;
mi amor te nutre, no me olvides mi niño...
aúllan los árboles, gimiendo al viento;
nuestra paz respira, porqué no la estima?

Audaz trina un grillo, buscando mi oído:
no temas más nada.
La noche te ampara,
la luna te extraña,
el bosque reclama
la paz que respiras.

En silencio te pido, no temas más nada.
Pues la noche te abriga,
no ataca tu dicha.
Comparte tu vida con el todo silente,
que lo que no entiendes
ha sido y será el misterio acechante
que impulsa tus bríos
distintos y puros.

¡Abruman las estrellas, sobre el frío presente!
Tiritan azules en sublime distancia
y nerviosas te hablan de siglos pasados:
es tu vida la nuestra,
y nuestra tu luz,
pues así cantas tu dicha;
polvo de estrellas anima tus huesos
rayo telúrico palpita en tus venas
venablo cósmico, destello amoroso
hijo del universo.
Te amamos querido, piensa en nosotras.



26-VII-2012