martes, 15 de abril de 2014
Memento homo...
Las doce han dado, y sereno.
Sereno contemplo el silencio
el silencio que habita el tiempo
que agita mi verso insomne e inútil.
Murmura la noche en su nítida lengua;
el miedo no existe, el miedo no existe...
murmura sonriente la luna, distante;
mi amor te nutre, no me olvides mi niño...
aúllan los árboles, gimiendo al viento;
nuestra paz respira, porqué no la estima?
Audaz trina un grillo, buscando mi oído:
no temas más nada.
La noche te ampara,
la luna te extraña,
el bosque reclama
la paz que respiras.
En silencio te pido, no temas más nada.
Pues la noche te abriga,
no ataca tu dicha.
Comparte tu vida con el todo silente,
que lo que no entiendes
ha sido y será el misterio acechante
que impulsa tus bríos
distintos y puros.
¡Abruman las estrellas, sobre el frío presente!
Tiritan azules en sublime distancia
y nerviosas te hablan de siglos pasados:
es tu vida la nuestra,
y nuestra tu luz,
pues así cantas tu dicha;
polvo de estrellas anima tus huesos
rayo telúrico palpita en tus venas
venablo cósmico, destello amoroso
hijo del universo.
Te amamos querido, piensa en nosotras.
26-VII-2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario