Confusión, luz esparramada que se cruza en mis sombras, mientras no dejo de sentir esta hambre de distancia. Camino, "me alejo del eso pasó" me digo, sin saber que nunca dejaré de oír aquel tren en la lejanía.
Ya pasó! fue solo un mal sueño, no pasa nada, solo tengo prisa por disfrutar de lo que me queda sobre este mundo tan confuso, extraño y hermoso. ¡Regocijaos! Mirad sin inmutaros esta gran farsa cómica que nos embarga mientras nos corresponde seguir actuando el papel.
Y sin embargo es real. Ya es muy tarde para cambiar nada, y alterar esa memoria tampoco es posible ahora.
-¿Porqué nos abandonaste?
Nunca dejarán de acompañarme las voces de mis muertos.
-Si tuviera la oportunidad, sabéis que no os dejaría de nuevo...
-A nosotros no nos puedes mentir, siempre estaremos contigo.
Solo escucha el silbato: ha mucho tiempo, miles de personas, enceguecidas por su miseria comenzaron a mezclar su odio con la admiración, y se olvidaron para siempre de que sus hermanos nunca dejan de existir en sus corazones...
Sí, estoy seguro de que no pensaban de que todo esto acabaría así, no? La sangre corría por las plazas, regueros de pólvora, sangre y dientes esparcidos por las fosas cavadas por los mismos oficiales enemigos. ¿Que quién fue? El demonio prusiano, ellos son, los enemigos de la Madre Patria.
-Tranquilo Josip, de mi nadie lo sabrá.
-Lo sé, Adolf, los acuerdos entre nosotros se cumplen.
Sí, estoy seguro de que no pensaban de que todo esto acabaría así, no? La sangre corría por las plazas, regueros de pólvora, sangre y dientes esparcidos por las fosas cavadas por los mismos oficiales enemigos. ¿Que quién fue? El demonio prusiano, ellos son, los enemigos de la Madre Patria.
-Tranquilo Josip, de mi nadie lo sabrá.
-Lo sé, Adolf, los acuerdos entre nosotros se cumplen.
Me alejo, de aquel recuerdo, nunca dejaré de verlo, los fantasmas de aquellos que torturé, dejé morir de hambre, cautericé por heridas insignificantes, duché y luego cremé en esos hornos formidables. Como podré olvidarlo, si guardo fotografías mías pisando sus cráneos vacíos... Como podría perdonar a quien como yo no solo olvidó a Dios, sino también olvidó que en nosotros viven todos los que amamos, protegemos, y también aquellos a los que matamos.
Mira cómo llega el tren...
Mira cómo llega el tren...
Gracias a mi padre y a mi padrino por haber plantado la vivencia de la Historia en mí.
ResponderEliminarAgradezco en la contingencia a Dmitri Shostakóvich, por haber compuesto el Trío No. 2 en mi menor, que me comunicó el torrente de imágenes cuyo recuento culmina en esta nota.